Enviat per: sodepau | 11 Mai, 2011

Nadia Yassine : Todos los ingredientes para una explosión estan muy presentes en Marruecos.

Propos recueillis par la rédaction, http://www.oumma.com, (23 février 2011) – 23/02/2011

Mascarón de proa de la sección femenina del movimiento Justicia y Espiritualidad fundado por su padre Cheikh Abdesslam Yassine, la intelectual marroquí, Nadia Yassine, nos comunica su visión democrática del Islam, a la luz de los extraordinarios levantamientos populares Tunecino y Egipcio, cuya onda de choque sigue sacudiendo el mundo árabe. Entre esperanza en un futuro más radiante y lucidez ante un exceso de optimismo, la militante convencida de las libertades públicas y del Islam progresista descifra el impulso democrático que galvaniza Marruecos.

¿Qué le inspiran las revoluciones Tunecinos y Egipcios?

Mucha esperanza en un mejor futuro para el pueblo árabe y también para la paz en el mundo, que se ha vuelto  global y donde las distintas realidades políticas se interinfluyen. Pienso que incluso Occidente (Estados Unidos y Europa juntos) que durante mucho tiempo sostuvo a los dictadores por razones de estabilidad, por fin ha entendido que la verdadera garantía de sus intereses está fuera del esquema postcolonial clásico demasiado obvio. Las dos revoluciones además  han descartado la tesis del islamismo fascista por definición, que daba miedo sobre todo porque eso podía conducir a un bloque económico e ideológico susceptible de hacer frente al liberalismo salvaje de las multinacionales.

Queda cada vez más claro que la pretensión del Islam político se inserta totalmente en la reivindicación social popular, y que este islam tiene la capacidad de adaptarse a un determinado Realpolitik. Pero es verdad también que no es necesario cantar victoria y tomar velas por linternas. La primavera árabe puede sufrir aún algunos cambios climáticos e inclemencias debidas al hecho de que la región no es anodina, debido a una determinada geoestratégia energética y de proximidad con el niño mimado: Israel. Las potencias internacionales harán lo que haga falta para encuadrarlo en “el buen camino” estas revoluciones, e Irak es un espantapájaros bastante inquietante en este sentido. El optimismo no debe volver a la beatitud política. Creo sinceramente que el pueblo árabe no carece ni de inteligencia, ni de pertinencia, pero creo también profundamente que la política occidental y especialmente americana puede cambiar de color pero no de naturaleza. ¡Atención pues!

Los observadores destacan la excepción marroquí. ¿Piensa también que Marruecos está al protegido de un levantamiento popular de gran amplitud?

Creo que muchas cosas son especiales en Marruecos, en particular, la legitimidad del poder basada en la religión y la sacralidad de la descendencia del Profeta, de la que forma parte el Rey. Creo también que Marruecos es el heredero de una ideología hassani magníficamente bien llevada en cuanto a coarción de las masas, cuya mayoría es analfabeta, por lo tanto muy difícil de politizar. Pienso también que todos los ingredientes para una explosión están muy presentes. No debemos olvidar que las pretensiones comunes a todas las revoluciones a las cuales asistimos son, en primer lugar y sobre todo, de carácter social. Sólo se politizaron porque el punto de no vuelta se alcanzó después de la muerte de los mártires y la represión salvaje.

Esperamos, no obstante, que Marruecos no pase por fases sangrientas y que haya un proceso de cambio real, que sólo puede realizarse si se hace tabla rasa de la constitución. El único cambio susceptible de sacar verdaderamente el país de la crisis actual, es declarar caducos algunos artículos como los que hacen al  Rey poseedor de todos los poderes. Por el momento, las pretensiones son sociales y se refieren a nombres que giran en torno al palacio, pero si el Makhzen persiste y sólo van dando largas, como es su pràctica habitual, eso podría afectar al mismo Rey.

¿Qué peso política y social tiene el movimiento Justicia y Espiritualidad, fundado por su padre Abdessalam Yassine, en la sociedad marroquí?

El movimiento de sociedad Justicia y de Espiritualidad creado por mi padre, y cuya sección femenina instituí en los años 80, se afianza en todos los estratos sociales, excepto quizá en la élite minoritaria que tiene el poder y los bienes de Marruecos, y que tiene miedo de perder sus privilegios garantizando nuestras tesis sociales y políticas. Organizamos encuentros, donde pueden codearse un mando superior con un albañil o  un vendedor de muestras. La espiritualidad musulmana y la humildad que la caracteriza, hace de la educación de los corazones un cemento social del lo más sólido. No revelamos el número de nuestros miembros por razones fácilmente comprensibles relativas a un movimiento reprimido y perseguido desde décadas, pero somos mucho más numerosos y con mucha voluntad, que todos los partidos reunidos.

¿Habeis respondido a la llamada a manifestarse el 20 de febrero? ¿Cuáles son sus principales motivaciones y pretensiones?

Precisamente, hablando de nuestro peso específico y la manifestación del 20 de febrero, decidimos no “tomar” la calle con nuestra presencia y no descender en masa. No se debía confiscar esta marcha a los jóvenes iniciadores del movimiento y a las otras partes participantes, sobre todo teniendo en cuenta que había un abanico muy variado de reivindicaciones. Estuvimos presentes en una quincena de ciudades de Marruecos, para aportar esencialmente nuestro apoyo a los jóvenes de Facebook. Si tenemos reivindicaciones teóricas que van más allá de una reorganización gubernamental o de un lifting de la Constitución, somos por otra parte una fuerza tranquila preparada para apoyar las pretensiones de nuestro pueblo y sobre todo para ir a su ritmo. Estando por la no violencia, no queremos  en absoluto  operar cesáreas históricas,  sino más bien ser las comadronas, con la suavidad, de una realidad que garantice la dignidad y la paz para nuestro querido país, en las condiciones que el marroquí elegirán.

Los islamistas han servido de coartada a los poderes autoritarios y a dictaduras en el mundo árabe, pero sirven también para asustar a Occidente. ¿Cree usted en esta amenaza islamista esgrimida en cualquier ocasión por los medios de comunicación y las políticas occidentales? ¿lo tienen en cuenta?

Lo tenemos en cuenta y lo tendremos que soportar aún durante un tiempo, eso está seguro. Pienso que los aficionados al discurso del espantajo islamista se verán obligados, ante la sabiduría de la que han hecho prueba estos movimientos, a hacerlos algo menos beligerantes. Lo contrario sería anacrónico y les haría perder toda credibilidad. Desde luego, el mal ya está hecho y la subida de la derecha, iniciada en varios países europeos, obedece a una dialéctica de las más difíciles de desactivar. El reto es doble para el Islam político. En adelante se tendran que seguir madurándo los enfoques universalistas y a adaptarse a un contexto internacional hostil, y también a sufrir la radicalidad de algunos de sus francciones, causado por este sistema. Aún no hemos salido de esta relación khaldunienne entre el vencedor y los vencidos, propio a nuestro contexto postcolonial. Si a menudo el vencido admira al vencedor, pretende contradecirlo a veces y los procesos realmente democráticos se encuentran comprometidos.

El movimiento Justicia y Espiritualidad, ha elaborado una reflexión sobre las relaciones entre Islam y democracia. ¿La religión musulmana puede ser un vector de democratización de las sociedades musulmanes?

Por supuesto. Pienso que la democracia es una experiencia universal y una sabiduría en la gestión de la cosa pública, adquirida después de un proceso histórico (pues humano) muy interesante. Ahora bien, las enseñanzas islámicas adoptan cualquier sabiduría, sea la que sea, mientras no ponga en entredicho el fundamento de la fe y que garantiza la libertad de culto. Pienso que la crispación puede obstaculizar la adopción de esta sabiduría, puede conventirse en un mal modelo en algunos países ” démocraticos” como Francia. Algunos aspectos de esta ” democracia” relativos a la libertad de culto, puesto que el velo forma parte del culto en la comprensión de algunos musulmanes, desligitiman la credibilidad del sistema.

La democracia puede fácilmente pasar así como la protección de la no religiosidad, si no se revisa una determinada política, y puede conducir a la garantía del autoritarismo en los países musulmanes, en  nombre no de preceptos religiosos, sino en nombre de la crispación idéntitaria. Temo que el pueblo no lea los Tratados sobre la democracia o su historia, sino que constate los resultados de estos sistemas que les conciernen.

Entonces, diría para volver de nuevo a su cuestión que: sí, el Islam puede muy bien ser un vector de democratización, si nos ponemos de acuerdo sobre la palabra ” Islam” y sobre la palabra ” démocracia”. Sí, un Islam tranquilo de su perpetuidad será un Islam que abrirá fácilmente la puerta del Ijtihad para encontrar en sus referencias principios y enseñanzas que coinciden perfectamente con la democracia. Sí, el islam es completamente compatible con la democracia, si ésta no se confunde con una laicidad erradicadora, que practica un doble rasero. A nivel práctico, sería necesario mirar hacia Turquía más que concentrarse sobre otro país, obligado a jugar como brazo de hierro en nombre de los valores islámicos. Me refiero a Irán.

Defiende un pensamiento reformadora del islam. ¿Esta reforma puede efectuarse en un marco político autoritario, o solamente una verdadera democracia podría favorecer esta necesaria renovación del Islam?

El autoritarismo es una aberración y un arcaísmo indefendible a todas las opiniones. Un versículo del Corán dicho claramente al Profeta del Islam (sws) “tu no tienes sobre ellos el poder absoluto” (lasta alyhim bimoussaytir) y la “Constitución de Medina es una maravillosa prueba de este pluralismo y de la cortesía practicada por los musulmanes del primer tiempo”. Nuestro enfoque en la teoría básica del movimiento imputa a los omeyas este desvío de la historia, que nos ha dejado sin estas enseñanzas que se pueden calificar sin vacilar de democráticos.

Pensamos pues que el Islam es un mensaje universal de paz que tenemos el deber de defender y conservar. La política no es más que un accesorio para garantizar este derecho. Si un contexto democrático nos lo permite, es increíble querer tener el poder por el poder. La espiritualidad musulmana nos pide implicarnos en la sociedad, pero ello no es forzosamente acaparar el poder. Si nos oponemos al poder y desempeñamos el papel de opositores a éste, es precisamente porque consideramos el autoritarismo contrario la libertad de fe, al igual que imponer el velo o la fe musulmana a alguien. Pienso que un espacio democrático es totalmente ideal para el objetivo islámico y desarrollará la capacidad de convencer, más que la de imponer nuestras opiniones.

Creo que comprender bien nuestra islamidad pasa también por reconocer que es Dios quien hace la historia y que nos ha puesto aquí. Los musulmanes que habían frecuentado al Profeta (sws), y que habían recibido la Revelación, consiguieron convencer a la mitad del planeta porque no estaban desconcertados con un equipaje jurisprudencial que más bien dificultaba. Es necesario reflexionar en adelante y olvidar los modelos “de llave en mano”.

¿A su manera de ver, las sociedades árabo-musulmanes estan maduras para la democracia? ¿Deben copiar el modelo occidental, o al contrario inspirarse reinventando una nueva forma de gobernanza?

Creo que ya respondí de manera intrínseca a esta cuestión. No nacimos con genes antidemocráticos. Lo que nos bloquea son parámetros sociopolitiques juiciosamente acumulados a través de nuestra historia de confiscación por parte de nuestros poderes.

El reto es poder desmontar suavemente este mecanismo en las mentalidades. La tarea es muy difícil porque la percepción de la democracia, como ya he dicho más arriba, está  condicionada por esta relación postcolonial que tenemos con Occidente. Será necesario por lo tanto tener mucha voluntad, y ser inventivo en nuestra manera de adoptar la democracia. No será una tarea fácil, sobre todo teniendo en cuenta que junto a un determinado binarismo erigido en espejo delante de la islamofobia, hay un rechazo de todo lo que se percibe como valores occidentales. No es necesario reducir al pueblo musulmán a internautas jóvenes y conectados.

Creo también que algunas sorpresas de la Historia, como las que vivimos desde hace algunas semanas en Túnez y Egipto, pueden acelerar estos procesos de adopción. He dicho sorpresas de la Historia, pero en realidad se podría llamar a eso una bofetada del destino.  Los musulmanes no tienen otra eleccion que la de adaptarse al mundo de Dios.


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